SIETE CUESTIONES QUE LA CANDIDATA PATRICIA DEL POZO DEBE RESPONDER

Sevilla y su patrimonio, ante las elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo de 2026

El patrimonio histórico, cultural y natural de Sevilla no puede ser tratado como un mero activo turístico y económico: antes que nada es un bien común de todos los sevillanos y el legado que estamos obligados a transmitir a las generaciones venideras. Desde esa convicción, la plataforma ciudadana Sevilla Se Muere dirige este documento a la ciudadanía con motivo de las elecciones autonómicas del 17 de mayo de 2026.

Patricia del Pozo es candidata al Parlamento de Andalucía encabezando la lista por Sevilla de su partido. Es también Consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía desde julio de 2024, cargo que ya había ocupado entre 2019 y 2022, y cuya línea política continuó su sucesor Arturo Bernal. Ante su doble condición de candidata y titular de la Consejería, consideramos que la ciudadanía tiene derecho a conocer su posición sobre las siguientes cuestiones, concretas y documentadas, que afectan directamente al patrimonio y al futuro de nuestra ciudad.

1. El Festival Icónica en la Plaza de España: tres ediciones sin autorización de la Consejería y ninguna respuesta

La Plaza de España y el Parque de María Luisa forman un conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la figura de Jardín Histórico. Cualquier intervención o cambio de uso en su interior requiere la autorización expresa de la Consejería de Cultura previa a cualquier licencia municipal, conforme al artículo 33.3 de la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía. Esta exigencia se mantiene en la nueva Ley 4/2026. Según las actas públicas de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, esa autorización solo consta para las ediciones de 2021 y 2022 del Festival Icónica.

El 13 de julio de 2025 esta plataforma presentó denuncia ante la Dirección General de Patrimonio Histórico por la celebración del festival, cuyas instalaciones ocupan más del 59% del espacio libre de la plaza y alcanzan alturas que superan ampliamente la mitad del cuerpo central del monumento, denuncia a la que se adhirieron decenas de ciudadanos. El propio Defensor del Pueblo Andaluz ya había advertido de esta situación en abril de 2024, dirigiendo una recomendación a la Delegación Territorial de Cultura. A la fecha de este escrito y transcurrido casi un año desde la presentación de la denuncia, la Consejería no ha respondido ni ha adoptado medida alguna.

Le preguntamos: ¿Piensa la Consejería iniciar el expediente sancionador que corresponde? ¿Instará a la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla a que le remita el expediente que actualmente se está tramitando para la autorización del uso especial de la Plaza de España para la próxima edición del festival con inicio el 4 de junio? ¿Seguirá amparando que un monumento que goza de la máxima protección sea sede año tras año de la celebración durante casi dos meses de un evento masivo poniendo en peligro los valores culturales de la plaza y del parque, en abierta contradicción con el principio de conservación preventiva?

2. La venta del Greco de Sevilla: una obra única fuera de la ciudad sin que nadie lo impidiera

En marzo de 2026 se conoció la venta de un Crucificado atribuido a El Greco, de cuya presencia en Sevilla hay constancia desde 1877 y que fue expuesto en el Hospital de los Venerables en 2023. A pesar de conocerse su existencia y su valor, el lienzo carecía de cualquier figura de protección patrimonial, lo que permitió que la venta privada se produjera sin ningún tipo de control administrativo. El resultado es que una obra de incuestionable valor artístico e histórico ha abandonado definitivamente Sevilla sin que la Junta dispusiera ni de información sobre la intención de venta ni de instrumentos para evitarlo.

Le preguntamos: ¿Qué medidas adoptará para que la Junta actualice el inventario de bienes culturales muebles que se localizan en Sevilla para que cuenten con la debida protección y sea posible su adquisición pública antes de que abandonen definitivamente el patrimonio de la ciudad?

3. La intervención sobre la Macarena: cuando la intervención institucional llega tarde

En junio de 2025 la restauración de la Virgen de la Esperanza Macarena, talla del siglo XVII de incalculable valor artístico y devocional, generó una controversia sin precedentes en la ciudad. La intervención alteró de forma sustancial la expresión del rostro de la imagen, provocando la concentración espontánea de cientos de sevillanos ante su basílica y la dimisión del mayordomo y prioste de la cofradía. La Consejería de Cultura brilló por su ausencia cuando se anunció que la imagen iba a ser sometida a restauración. Solo tras el escándalo público, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) fue convocado y gracias a sus grandes profesionales los efectos de la desastrosa intervención inicial pudieron ser revertidos.

Le preguntamos: ¿Por qué no se tramitan expedientes para la protección patrimonial de imágenes de especial significación cultural y devocional que forman parte del patrimonio material e inmaterial de Sevilla? ¿Por qué se permiten intervenciones sin supervisión previa de la Consejería sobre bienes muebles culturales de esta relevancia?

4. El Convento de San Pedro de Alcántara: la amenaza de una nueva dispersión patrimonial

El conjunto del Convento de San Pedro de Alcántara, en pleno centro histórico de Sevilla, alberga una iglesia barroca del siglo XVII con un excepcional programa iconográfico de pintura mural, posiblemente obra de Domingo Martínez. En 2024, la prensa informó de que el templo había sido desacralizado y el conjunto ocupado por la congregación religiosa puesto en venta, sin que se conozca el comprador ni el uso previsto. Esta plataforma comparte la preocupación de numerosos ciudadanos e instituciones académicas por la suerte de su rico patrimonio mueble, cuya dispersión supondría una pérdida irreparable comparable a la sufrida en las desamortizaciones del siglo XIX.

Le preguntamos: ¿Ha iniciado la Consejería los trámites para brindar protección patrimonial al convento, garantizando la catalogación y protección de su rico patrimonio mueble? ¿Qué medidas se adoptarán para asegurar que ese patrimonio permanezca en Sevilla y sea accesible a la ciudadanía?

5. Los barrios históricos y el patrimonio inmaterial: la ciudad que se vacía

El conjunto histórico de Sevilla, bien de interés cultural, no son solo edificios, paramentos y fachadas: es también la vida vecinal de sus barrios, los oficios tradicionales, las formas de sociabilidad y la memoria colectiva de sus habitantes, como ya ha tenido ocasión de señalar la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico. La especulación inmobiliaria asociada al turismo está destruyendo ese patrimonio inmaterial de una manera silenciosa pero irreversible. Las amenazas de desalojo que se ciernen sobre los históricos corralones de la calle Castellar y los talleres de artistas y artesanos de la Plaza del Pelícano son solo los últimos ejemplos de un proceso sistemático que amenaza con transformar espacios de vida y trabajo en alojamientos turísticos.

La Ley del Patrimonio Cultural Andaluz, como su precedente, reconoce el patrimonio etnológico, pero su aplicación en los entornos urbanos sometidos a presión turística es prácticamente inexistente. La Consejería de Cultura dispone de instrumentos — declaración de lugares de interés etnológico como BIC, la adopción de instrucciones particulares, informes preceptivos en los procedimientos urbanísticos— que permanecen sin desplegar.

Le preguntamos: ¿Qué hará la Consejería para que la protección de los valores culturales inmateriales del conjunto histórico de Sevilla deje de ser papel mojado?

6. La reforma de la Ley del Patrimonio Histórico Andaluz: cuando la norma ampara lo que debería prohibir

La reforma operada por el Decreto-Ley 3/2024 sobre la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía en materia de contaminación visual y perceptiva otorgó cobertura legal a la celebración de eventos de carácter comercial en entornos patrimoniales, restringiendo la capacidad de impugnación ciudadana. Este régimen se ha mantenido en la nueva Ley de Patrimonio Cultural. En lugar de reforzar la protección de los monumentos frente al uso lucrativo intensivo, la norma ha evolucionado en la dirección contraria, subordinando el interés patrimonial al interés económico y turístico bajo la excusa del carácter efímero de las actividades. Naturaleza Encendida en los jardines del Alcázar o, de nuevo, Icónica en la Plaza de España, constituyen ejemplos del tipo de actividades para cuyo desarrollo se ha alterado, desnaturalizándolo, el concepto legal de contaminación visual.

Esta plataforma considera que dicha reforma responde a una concepción del patrimonio que lo convierte en mero continente de eventos banales y efectistas, orientados al turismo visitante, que perturban la percepción e impiden la comprensión de sus valores culturales.

Le preguntamos: ¿Se compromete a revisar la Ley de Patrimonio Cultural en materia de contaminación visual para restituir la capacidad de la administración y de la ciudadanía para exigir el respeto efectivo del entorno visual de los monumentos?

7. El modelo: ¿patrimonio para quién?

Los seis asuntos anteriores no son episodios aislados: son síntomas de un modelo de gestión del patrimonio que lo concibe principalmente como palanca de atracción turística y generación de rentas económicas, en detrimento de su función social como bien de acceso universal, instrumento educativo y seña de identidad colectiva. Sevilla recibe año tras año cifras récord de visitantes mientras sus vecinos pierden el acceso a sus espacios públicos monumentales, sus barrios históricos y sus tradiciones.

El patrimonio es de todos. No tiene color político. Interpelamos a Patricia del Pozo no como militante de un partido sino como la persona que ha tenido —y en buena medida sigue teniendo— la responsabilidad institucional de custodiar el legado cultural de Andalucía y, en particular, de Sevilla.